13 de mayo de 2019

Amor Viajero


Algo pasó en Boquete que hizo que todos nos quedáramos un poco más de lo que pensábamos.

Ese algo tiene que ver con la libertad con la que viajamos todos, que si nos hacemos amigos, que si la estamos pasando bien, que si todo fluye en armonía, podemos elegir quedarnos unos días más. Y ese algo, también tiene que ver con el amor.

A los chicos de PerroAventura los vimos apenas llegamos. El motorhome es difícil de esconder. Estaban estacionados cerca de los bomberos. Y allí estacionamos nosotros también.

¡Qué frío que hace en Boquete! Salimos del auto y enseguida fue abrigarse porque no se soportaba, pensar que veníamos del calor de Gualaca donde rogábamos por una sombra. Nos saludamos todos y descubrimos que los chicos de Tras el sol en familia también estaban estacionados allí. Hacía unos días que nos estábamos escribiendo con ellos y teníamos muchas ganas de conocerlos y compartir. Esta familia, también de 4 (Felisa, Esteban, Emilia y Antonio),  viajan en una camioneta Chevrolet del año 1965. La camioneta apodada "La Chiva" tiene un aire tan campechano, la ves y enseguida te transportas a la llanura pampeana, a la tierra y al barro. Llanura un poco ondulada porque son de Tandil, lugar hermoso si los hay en la provincia de Buenos Aires. 

Al otro día la gente del Municipio nos pidió que nos cambiemos de lugar porque ocupábamos mucho espacio y nos mandó a un terreno a unas cuadras de la plaza donde había un árbol en el centro que daba una sombra considerable y unos juegos de plaza muy cerca. ¡El cambio fue para mejor!

Allí estábamos Perro Aventura, Tras el sol en familia y nosotros. Los chicos jugaron con los perros, sobre todo se divirtieron persiguiendo a Nusca, quien a pesar de su enorme tamaño es el bebé de la familia perruna. Compartimos comidas y vimos nacer el proyecto de Perro Aventura. Allí Agustín y Mirco le fueron dando vida, buscando el logo, pintando cuadros, rápidamente tuvieron todo armado para empezar a vender.

A todo este grupete viajero, pronto se sumaron los chicos de Furgo en Ruta, con quienes también veníamos charlando por whatsapp hacía rato. Marta y Marià, son una pareja de catalanes que viajan hace 6 años por América. Otros viajeros nos habían hablado de ellos y conocerlos fue confirmar las hermosas personas que son. Ellos también filman y sacan fotos como nosotros pero aparte le suman a su viaje, una música bella que nos acompañó en varios momentos durante esos días.

Tienen varios instrumentos pero el que le llamó la atención a Tahiel fue la melódica, empezó a incursionar de la mano de Marià y descubrió que tenía facilidad para sacar temas. Es un instrumento muy acorde al viaje, ya que no ocupa mucho espacio así que estamos en búsqueda de una.

Los chicos de Tras el sol en familia fueron los primeros en partir de Boquete, después de dejarnos la panza llena con pochoclos, panqueques y cosas ricas caseritas. Nos despedimos de ellos, felices de haberlos conocido. Hacía tiempo que no compartíamos con otra familia viajera así que disfrutamos mucho con ellos.


Al otro día recibimos la hermosa visita de Cynthia y Facu y así el campamento viajero se seguía agrandando. A los chicos los habíamos conocido en Puerto Lopez, en Ecuador; cuando estuvimos filmando un video para un hotel donde ellos estaban haciendo un voluntariado. Enseguida la buena onda fue protagonista y siempre estuvimos en contacto. Así que fue un gran honor para nosotros que se tomaran unos días para venir a visitarnos, antes de seguir para Costa Rica.

La llegada de Cynthia y Facu trajo muchas cosas lindas para todos. En principio más música para compartir, ya que ellos también tocan y cantan. Así que más maestros del camino para Tahiel y para todos, ya que el aprendizaje sigue siendo constante.

Uno de los días que íbamos todos a vender a la plaza, se armó gran presentación gran con pasada de gorra y todo. Instrumentos, voces, ritmo y los que no somos músicos aportamos nuestra onda para bailar y cantar. Hasta trencito con el público hicimos en una canción catalana popular. No vendimos mucho esos días en Boquete pero sí que la pasamos de maravillas.

Cynthia y Facu también nos brindaron las clases de yoga por la mañana. Hasta los niños participaron y todos empezábamos nuestros días estirados y más armónicos.

Despedimos a Agustín, Mirco y los 4 perros que seguían su viaje hacia la ciudad de Panamá para empezar la campaña para cruzar a Colombia. Una aventura difícil pero no imposible, primero deben encontrar una naviera para cruzar el motorhome de la manera más económica y luego ver como cruzan ellos con los 4 hijos de cuatro patas.

El resto nos quedamos unos pocos días más, compartiendo ricas comidas, anécdotas, consejos, charlas, abrazos, más música, más yoga hasta que llegó el día que cada uno seguía su viaje. Nosotros seguimos para David, donde una familia nos esperaba en una finca con animales, árboles y piscina. Cinthia y Facu se sumaron al viaje de Marià y Marta quienes seguían hacia Costa Rica.

¡!Gracias a todos!! Nos vamos de Boquete con el corazón lleno de amor viajero, sabiendo que la familia que vamos conociendo y eligiendo en el camino se hace cada vez más grande. Todo lo aprendido y compartido esos días queda en nuestra memoria y ojalá las rutas nos vuelvan a cruzar.





9 de abril de 2019

PERRO AVENTURA


Una vez más Inti nos trae un amigo. Ella sale a jugar cerca de la casita y siempre comienza a charlar con alguien. Si ese alguien viene acompañado de un perro, mucho mejor. Le encanta agarrar la correa y llevarlos a pasear. Pero con este nuevo amigo, había algo que complicaba el paseo. Inti agarró la correa pero Helios no era tan fácil de dominar.

Así fue como conocimos a Agustín, en Cocles, una de las playas de Puerto Viejo, donde estuvimos varios días estacionados con la casita rodante. Agus había sacado a pasear a Helios, un gran danés que junto a otros 3 perros, acompañan a él y a Mirco en Perro Aventura.

- Hace mucho que quiero acercarme a hablar con ustedes y no los encontraba! –

Tomamos unos mates y enseguida Agus nos empezó a contar del proyecto que tenían con Mirco. Tahiel e Inti se fueron haciendo amigos de Helios.

Mirco es un amante de los perros grandes. Es italiano y hace unos años que viajo a México por trabajo. No dudó en llevarse a sus grandes amigos con quienes compartía su vida. Helios, un gran danés; Teide, un doberman y Tati, un siberiano. En México se sumó Nusca, un San Bernardo.

Mirco quería viajar con su familia perruna pero necesitaba algo acorde al espacio de sus integrantes. Así que compró un motorhome, el cual acondicionó para que cada perro tuviera su lugar para descansar. Las rutas de Centroamérica lo llevaron a Puerto Viejo, donde conoció a Agustín, un mochilero argentino que estaba trabajando en una heladería.

La visita a la heladería comenzó a hacerse diaria y el amor hizo que los planes de una vida en conjunto no tardaran en llegar. Convivieron un año en Puerto Viejo, mientras el motorhome estaba quieto en un depósito de aduanas. Los dos no dejaban de pensar en darle vida al sueño de viajar en ese terrible vehículo con los 4 perros.

Agus nos cuenta que ese sueño está por concretarse pronto. Por eso quería hablar con nosotros para sacarse algunas dudas y compartir experiencias. No puedo imaginarme viajar con 4 perros, de tan sólo pensar en viajar con uno me lleno de dudas, así que 4 debe ser una experiencia digna de un libro. Le digo que me encantaría poder conocer a Mirco, el motorhome y a los demás integrantes.

Todos vamos para Panamá así que ese día no tarda en llegar.

Los Cangilones de Gualaca es un lugar hermoso, no está muy difundido turísticamente. El río se mete entre piedras enormes y el agua tiene una temperatura ideal para mi gusto. Así que después de varios días de playa, disfrutamos del agua dulce como peces. De hecho nadamos junto a varios de ellos.

Mientras armamos el puesto para vender nuestras artesanías, veo a un chico que se acerca entusiasmado. ¡Es Agus!

- ¡Vi la casita arriba y me emocioné! – un gran abrazo nos une como si nos conociéramos de toda la vida, ese es el sentimiento que se establece entre los viajeros y con Agus fue así desde aquella primera charla.

- ¿Cuándo salieron?

- Ayer.

Agus y Mirco son nuevitos en esta aventura viajera y de a poco empiezan a imaginar las posibilidades que tienen para financiar el viaje.

¡Qué alegría encontrarnos! Corremos con los chicos a conocer a Mirco y a los perros. Uno más grande y hermoso que el otro. Nos parece increíble poder viajar con 4 enormes perros. Y no sólo a nosotros, los gigantes llaman la atención de todos los que están visitando el lugar. Todos se quieren sacar fotos, preguntan cuánto pesan, cuánto comen.

- ¡Viajar con perros llama más la atención que viajar con niños!-

- Si, ¿no? – Nos reímos con Agus, pensando en que tiene que escribir un cartel con una ficha de cada perro, así la gente lee y ellos no tienen que estar repitiendo siempre lo mismo.

- También tendrías que pedir una colaboración por cada foto! – las ideas empiezan a circular por la cabecita de Agus que me cuenta que todavía no tienen redes sociales, ni nombre del viaje.

- Ya va a surgir, vas a ver.

El motorhome también nos encanta. Tahiel se sienta en los sillones y dice que cuando sea grande se quiere comprar uno así para viajar con su amigo Feli.

- Ojalá que Feli quiera – acota.

La amplitud y comodidad es lo primero que nos llama la atención. A mi me encanta que tenga una mesa que no hay que desarmar a la noche para convertirla en cama. Pero también pensamos en los costos para mover semejando armatoste. Como siempre decimos, todo tiene su pro y su contra. No existe la manera ideal de viajar, cada uno encuentra la suya y le da para adelante con lo que tenga.

Son 4 perros gigantes pero tranquilos, no se puede creer la paz que hay entre ellos. Mirco nos confiesa que a veces hay peleas, sobre todo por conseguir el lugar del “Alfa”.

Agus se mete al río con Nusca quien parece que se ofrece para guiar a Inti por la parte bajita. Inti quiere ir sola y Nusca desiste de llevarla pero se queda cerquita. Disfrutamos de una tarde en el rio, lavando ropa, nadando, hablando de perros.

Al otro día, los perros se despiertan temprano y salen a pasear por el lugar. Inti y Tahi bajan de la casita para jugar con ellos. La gente se sigue acercando a sacarse fotos. Con Agus nos miramos, sé que en su cabecita se están gestando muchas cosas.

Muchas de esas cosas aparecerán en nuestro próximo encuentro que será en Boquete, donde Perro Aventura comenzará a crecer y donde estuvimos con muchos otros viajeros, lo que hace que amerite un post aparte.

Ese día ellos salieron más temprano hacia Boquete. Es lindo despedirse de alguien sabiendo que pronto te vas a volver a ver.



 



14 de noviembre de 2018

Con Alma Bohemia

En este viaje aparecen personas increíbles. 😲
Cuando pensamos que es imposible, ahí están ellos para demostrarnos que todavía la gente confía y que podemos ayudarnos entre todos.
Cuando nos dijeron que se habían doblado las válvulas del motor del #GranLeon 🦁, no sabíamos que íbamos a hacer, sólo se conseguían en Argentina y un envío desde allá a Panamá era muy caro.
Publicamos en un montón de grupos preguntando si alguien viajaba y podía traernos los repuestos. Muchos nos contestaban que estábamos locos, que nadie se iba a arriesgar por unos desconocidos y nos trataban de ingenuos. Pero nosotros sabíamos que alguien iba a aparecer.
Muchas personas ya nos habían ayudado y esta vez no podía ser de otra manera.
Y... por supuesto que apareció!! 🙋‍♂
Facundo Federico, no sólo nos ayudó a conseguir todos los repuestos, preocupándose porque sean los que realmente iban, sino que los compró y los llevó con él en su mochila hasta Bogotá. Iba a llegar a Panamá en unos días, entonces decidimos que nos hiciera el envió desde Colombia, así aquí ya podíamos empezar a arreglar el auto. Con la encomienda nos mandó un regalito sorpresa que posteamos hace poco en la página de Facebook
🍾
Estuvo siempre pendiente de todo y finalmente nos conocimos cuando llegó a Panama hace unos días. Todavía el León no había arrancado y no pudimos recibirlo con el motor andando pero si pudimos abrazarlo y hacerle saber que gracias a él las cosas resultaron más fáciles. 🙏🙏
Pero ahí no termina todo. Sólo lo vimos esa noche porque su viaje continuaba hacia Costa Rica junto a su amigo Leo con el que compartimos también la charla, en el hostal donde se hospedaron ese día. Siempre seguimos en contacto. En una de esas conversaciones le comento al pasar que Javi estaba mirando el partido de Atlanta. 😍

Al toque me contesta: ¿son de Atlanta? 😱
Resultó que su papá es fanático como lo son estos viajeros y por supuesto que con Javi se conocían. La frase, "el mundo es un pañuelo" ya nos va quedando chica con tantas historias lindas. Pero evidentemente había algo más que nos unía. Había historias, anécdotas pero sobre todo pasión.
- Tengo unos llaveros que me dio mi viejo para llevarle a unos amigos, si sabía les daba uno - me dijo Facu.
- No te preocupes, ya esta historia es increíble así.
Pero Facundo no se iba a quedar con las ganas.
Qué lindo es saber que ese llavero nos está esperando en La Fortuna, Costa Rica.
Gracias Facu!

31 de octubre de 2018

¡TALLER DE REALIZACIÓN DE UN CORTO DOCUMENTAL EN 3 DÍAS!


La propuesta consiste en estimular la creatividad de los asistentes para que en 3 días realicen un corto documental. El tema y la idea del audiovisual surgirá de los aportes de los mismos asistentes.
Tenemos cámara y equipos de sonido, pero los asistentes pueden traer sus cámaras o celulares para usarlas en el rodaje. 
Fechas: 7 y 8 de noviembre de 4 a 7pm y el 9 de noviembre de 3pm a 7pm.
Costo: B/.90
Lugar: parte teórica en la Alianza Francesa, rodaje en las calles de Panamá

Para más información, contactar al  (+507) 6146-6248 o escribir a detierrasydeutopias@gmail.com
INSCRIBIRSE CON TIEMPO PARA PODER ABRIR EL TALLER

Muestras de cortos previos:

https://youtu.be/kC06bVsbd3Q
https://youtu.be/ODifxR_cFTM
https://youtu.be/2ODl_tYgMQY


#AlianzaFrancesa #Cine #Foto #Fotografia #Panamá #Documental #HazTuPropiaPelícula #ViajandoEnFamilia #VivirViajando #Vanlife #Familiaviajera  #Viajandoxamerica #Travel #Traveller #ArgentinaMexico

26 de septiembre de 2018

Viajando por la tierra, viajando en carro.


Los seres humanos tenemos muchas diferencias entre nosotros, pero creemos que planear un viaje es una de las actividades, seguramente todos vamos a coincidir, más placenteras y esperadas por todos. El disfrute tiene que empezar desde el momento en que agarramos un mapa y nos trasladamos en mente y espíritu al lugar elegido.
Al comienzo surgen muchas preguntas. ¿De qué manera realizaré mi viaje? Nos gusta pensar que hay tantas maneras de viajar como personas en el mundo. Y así como vamos eligiendo la ropa que vamos a llevar, los objetos que nos acompañaran, también a medida que avanzamos en la planificación se va a ir definiendo en que transporte o cómo nos moveremos por el destino elegido.
Mucho dependerá el tipo de viaje que queremos realizar, el tiempo con el que contamos, el presupuesto y la cantidad de personas que viajan juntas.
A lo largo de nuestro viaje hemos conocido viajeros en bicicleta, viajeros mochileros, viajeros a dedo, viajeros en moto, viajeros en kombi, viajeros en motorhome, viajeros en camioneta, viajeros en carros. Cada uno ha encontrado su manera de realizar ese tan esperado viaje.
Nosotros, al ser una familia, hemos elegido viajar en nuestro carro y como ustedes saben, llevar nuestra casita rodante a cuestas como el caracol.
¡Creemos que contar con un vehículo durante el viaje es lo óptimo! Uno decide qué lugar visitar, a qué hora salir, a qué hora parar. Viajando con niños es ideal tener independencia para poder manejarse con la libertad que ellos necesitan.
Para nosotros es la mejor opción principalmente porque puedes manejarte a tu propio ritmo. Si te gustó un lugar, puedes parar, hacer un picnic, hacer una caminata y seguir viaje cuando decidas. Si los niños están cansados, puedes decidir parar donde te guste y buscar un alojamiento, o pueden dormir tranquilamente en el auto.
Por otro lado, viajando en coche tienes más espacio para llevar más cosas. Obviamente que la idea no es llenarse de objetos, ni de ropa que después uno no va a usar, pero es verdad que un vehículo nos permite viajar un poco más cómodos.
Pero ¿qué pasa si quiero viajar en carro, pero no en el propio? Si elegimos un destino lejano y vamos a viajar en avión o, aunque sea cerca pero no queremos manejar desde el inicio, o somos un grupo de amigos y queremos un vehículo que estemos todos cómodos… ¡Siempre tenemos la opción de alquilar uno a nuestro gusto y medida!
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16 de septiembre de 2018

Cuentos de la familia viajera - Capitulo 1


Somos una familia argentina que viajamos por Latinoamérica. Viajamos por muchos motivos: porque nos gusta conocer gente, porque nos gusta conocer lugares y, sobre todo, porque nos gusta conocer historias.
En estos cuentos vamos a ir narrando algunas de esas historias que encontramos en el camino. Ojalá sigamos cruzándonos con historias bellas y fantásticas como la que les presentamos en este primer cuento.
¡Los invitamos a pegar un salto dentro de estos cuentos viajeros y familieros!
El papá se llama Andrés, la mamá Teresa, el hijo mayor Otto y la niña Pía.


Una experiencia marina


Nuestra familia viajera llegó a una playa en la costa chilena. Una caleta de pescadores, tranquila. Sólo las gaviotas la visitaban de vez en cuando. Pero justo el día que ellos llegaron se ve que las gaviotas se habían puesto todas de acuerdo para hacer su visita en ese momento, porque había muchas, pero requeté muchísimas gaviotas. Parecía que se hablaban entre ellas del ruido que hacían.

—Estas gaviotas no se van. Seguro que están esperando a ver qué hacemos de comer —dijo Otto, al ver a las aves que chillaban cada vez más entre ellas.
—Se están riendo, porque nos van a atacar – dijo Pía, en su propio idioma, pero los demás entendieron lo que quería decir.
       —Ay nena, siempre vos tan dramática —le dijo Otto y la desafió a hacer una carrerita hasta la playa.

Pía no se iba a quedar atrás ante ningún desafío, aunque después perdiera. A ella no le importaba. Ella tenía muy en claro que lo importante era participar y divertirse. Así que empezó a correr primera, a ver si le sacaba algo de ventaja a su hermano, quien obviamente en dos segundos la pasó y llegó antes.

Pero en realidad Otto no llegó a la orilla. Hubo algo que hizo que parara su carrera bruscamente. Antes de llegar al mar se encontró con un montón de redes que tapaban algo. Pía, cuando vio que su hermano se detenía, pensó que iba a aprovechar la oportunidad para seguir y ganar la carrerita, pero la verdad que ese montón de redes que ocultaban un algo grandote, le llamó la atención tanto o más que a Otto.  Se quedó al lado del montículo y adivinó la intención de su hermano. Comenzó a saltar haciendo fuerza con sus bracitos para arriba, alentándolo para ver lo que había ahí adentro.

Otto, ante la insistencia de su hermana, tomó coraje y levantó un poco una de las redes. La soltó rápido porque se asustó. Le pareció que algo se movía adentro.

—Y… ¿Si dejamos esto y nos metemos al mar? —le preguntó a su hermana.

Casi que no pudo terminar la frase. La red comenzó a moverse. Primero salió su cola de pez y después dio un giro y los chicos pudieron ver sus rulientos cabellos mojados por el mar. Otto y Pía se encontraron frente a una simpática sonrisa de una sirena que los invitaba a meterse con ella al mar. ¿Vamos?
Los chicos se miraron sin poder ocultar su asombro. ¡No lo podían creer! ¿Una sirena con rulos? ¿Y de piel morena? No era igual a las que habían visto en las películas. Pero sí estaban seguros de que era una sirena, y no todos los días se reciben invitaciones de sirenas tan lindas. Miraron a sus padres y vieron que estaban entretenidos preparando la comida, así que suavemente, se subieron al lomo de la sirena y los tres se sumergieron en el mar.
Naturalmente los chicos descubrieron que no tenían ninguna dificultad para respirar debajo del agua. Era claro que la sirena no los iba a poner en peligro.

—¿Adónde vamos? —preguntó Otto.

La sirena lo miró y le hizo entender que tenían que abrir bien los ojos. De repente, las medusas se acercaban y los acariciaban. Era la dulce manera que tenían de darles la bienvenida.
—¿Po qué no pelo illo? —preguntó Pía. A Otto le dio un poco de vergüenza la pregunta de su hermana, y como hacía muchas veces, la ayudó a que se hiciera entender y le contó a la sirena que Pía quería saber por qué no tenía el pelo rubio. En realidad, tuvo que confesarse que él también tenía la misma duda. La sirena sonrió.
—Las sirenas venimos de distintos lugares y somos tan diferentes como los humanos —contestó muy amablemente la mujer con cola de pez. Enseguida, aparecieron en un lugar donde los chicos no sabían hacia dónde mirar.

            Habían llegado a una ciudad submarina que los sorprendía por sus colores. ¡Contaron tantos colores! Hasta descubrieron algunos que nunca habían visto antes. Los chicos nunca se habían imaginado que el fondo del mar fuera tan colorido. ¡Al ver tantas cuevas de diferentes tamaños, Pía pensó que era el lugar ideal para jugar a las escondidas!

            Seguían avanzando arriba de la sirena y el asombro de Pía y Otto era cada vez mayor. El fondo del mar les estaba regalando una fiesta y los peces de colores parecían pequeños globos brillantes, como los que se cuelgan en los cumpleaños. Todos los habitantes submarinos estaban invitados y  vinieron ansiosos a saludar a los pequeños visitantes. Un grupo de medusas despeinadas se acercaron amigables, cargando en su umbrela a unos cangrejitos cansados de tanto nadar. Una pareja de caballitos de mar los rodeó creando una danza de suaves burbujas a su alrededor. Las anguilas tampoco quisieron perder su lugar y vinieron lentamente, desplazando sus largos y eternos cuerpos con pancitas plateadas. Por último, unos pulpos muy mimosos, extendieron sus largos tentáculos para brindarles el mejor de los abrazos.      

       —Este es nuestro refugio —los alertó la sirena—. Acá nos quedamos cuando el mar se ensucia de cosas feas. Y como el mar está cada vez más sucio, pasamos mucho tiempo en este lugar.

La hermosa sonrisa de la sirena se había ido por un momento. Los chicos notaron que estaba triste.

—¿Po qué mar puaj? —preguntó Pía, poniendo cara de asco. Esta vez Otto también le tuvo que explicar a la sirena que su hermana quería saber por qué se ensuciaba el mar.  Y de paso, también le explicó a su hermanita que muchas veces la gente tira basura en las playas y esa basura llega al mar.
—Lo más peligroso son las bolsas —explicó la sirena a sus nuevos amigos. Y les contó que el pez espada los estaba salvando.
—¿El pez espada? —se sorprendió Otto.
—Sí, el pez espada tiene un nuevo trabajo. Con la punta de su espada va agarrando todas las bolsas y después las llevamos a un lugar donde las anguilas, las mantarrayas y otros peces las reciclan.
—¿En el fondo del mar reciclan? —la sorpresa de Otto crecía más y más.
—Tuvimos que pensar qué hacer con las bolsas porque muchos de los peces quedaban atrapados en ellas y no podían salir más. Sobre todo, los más pequeñitos.

Otto y Pía estaban tristes y se quedaron pendientes escuchando a la sirena.

    —Entonces, primero al pez espada se le ocurrió capturarlas con su punta afilada pero después teníamos el problema de dónde tirarlas o guardarlas. Al principio, las mantarrayas se acostaban arriba de las bolsas y las aplastaban. Luego, las escondíamos debajo de las piedras. Pero nos dimos cuenta que no resultaba. El tema era poder usar esas bolsas en otra cosa. Hicimos varias reuniones de habitantes del mar –los chicos escuchaban atentos, ya no podían creer que en el fondo del mar pasaran esas cosas– y decidimos que lo mejor era adornar nuestras cuevas con las bolsas. Así, las anguilas con su energía le cambian las formas y los peces le dan diferentes colores.
Pía estaba sorprendida. Quería contarle a la sirena que a ella le gustaba mucho reciclar, pero no sabía cómo decírselo.
—Mami sí, yo sí —Otto pudo comprender lo que su hermana quería decir y le contó a la sirena que a ellos les gustaba reciclar y que hacían muchas cosas ayudados por su mamá.
—La verdad que, a nosotros es un trabajo que en el fondo no nos gusta, porque tuvimos que adaptarnos y cambiar nuestras costumbres.
—Ahh… —Pía se quedó pensando si había metido la pata.
—Pero igualmente, si bien, ahora nos estamos ocupando del tema de las bolsas, la verdad que lo ideal sería que los humanos cuiden más nuestro mar y no tiren más basura.
Otto se quedó pensando en que no era tan difícil dejar de tirar bolsas al mar.
—Me gustaría prometerte que pronto van a vivir como vivían antes —le dijo Otto a la sirena, mientras pensaba en todas las cosas malas que hacían los seres humanos y cómo se podía resolver.
 
La sirena sonrió. Estaba contenta de haber conocido a estos dos niños. Eran viajeros y seguro que iban a llevar su mensaje por los distintos lugares que iban a visitar.   

Otto miró a la sirena y se dio cuenta que habían aprendido mucho en este viaje al fondo del mar.  Era lindo saber que tenían una amiga ahí abajo.
La bella sirena les dijo que iban a dar un paseíto más entre las cuevas y que volverían a casa para que sus padres no se preocupen. Pía estaba feliz, le había encantado “viajar en sirena”.  
Los chicos se subieron otra vez al lomo de la joven mitad pez, mitad humana y se divirtieron agachando las cabezas cada vez que entraban en una cueva. La verdad que adornar esas cuevas tan hermosas con bolsas tiradas por humanos no era lo mejor. La sirena tenía razón.  

Otto y Pía estaban muy agradecidos con el paseo, en realidad no tenían muchas ganas de volver, pero querían contarles a sus padres la aventura que habían tenido.
La sirena los dejó en la orilla, se dieron un fuerte abrazo y prometieron que iban a cuidar el medio ambiente para que todo el mar, poco a poco, vuelva a ser un lugar limpio y colorido.
—Yo sé que ustedes lo van a lograr y cada vez que lleguen a la orilla de un mar acuérdense de mí —les dijo la sirena, moviendo sus rulientos rulos y se fue, dando un chapuzón que los dejó todos mojados, más allá de que ya estaban mojados.
Otto y Pía se miraron y decidieron mantener en secreto la aventura con su nueva amiga la sirena.
Llegaron a donde estaban sus padres.
—Vamos, chicos, ya está la comida. ¡Tenemos que comer el pollo antes de que las gaviotas nos coman a nosotros!
—¡Sí! Y tiremos toda la basura en una bolsa y después la llevamos con nosotros—dijo Otto.
—¡Claro Otto! —dijo la mamá—, eso tenemos que recordarlo siempre.

Otto miró a Pía y le guiñó el ojo, mientras le alcanzaba una pata de pollo. Las gaviotas miraban pendientes. No querían perderse ninguna sobra de ese rico almuerzo.

 Aquél no había sido un día más para Otto y Pía. El mar brilló de manera diferente ese atardecer. Guardaba un gran secreto y dos pequeños niños ahora lo sabían.