24 de agosto de 2012

Llegamos a Catamarca!!!


Al fin Catamarca! Primera parada: Termas de Fiambalá
Hace tiempo que nos habían hablado de Fiambalá, de sus termas en medio de la quebrada y de lo hermoso que era.  Así que nuestras ganas de conocer este lugar ya se estaban cansando de esperar pero finalmente llegó el día de que lleguemos con casa rodante y todo. Paramos en un camping en el pueblo de Fiambalá, atendido muy amablemente por una familia del lugar. El primer día entre desayuno tranqui y acomodar un poco las cosas de la casita se nos hizo tarde para ir a las termas, así que nos fuimos a pasear con el auto. La gente del camping nos recomendó ir hacia el paso San Fernando que queda a unos 198 km. Hicimos 100 km y la verdad que los paisajes que disfrutamos fueron hermosos, una vista más linda que la otra. La cámara se cansó de tanto subir y bajar y de tanto click! Pudimos ver algunas vicuñas al principio un poco lejos y después se fueron acercando. Volvimos con montañas de todos colores para recordar.
Al otro día si nos fuimos a las termas. Tahi entusiasmadísimo que iba a una pileta quiso ir con la malla puesta desde el principio. El lugar es hermoso. Suerte que dejamos la casita en el camping, porque si bien ahí arriba se puede acampar, las cuestas que hay que subir ya nos parecieron muy duras para el auto, con la casita hubiera sido prácticamente imposible.
Nos tocó un día hermoso de sol y disfrutamos las piletas a full. Javi se le animó a las de 44º, con Tahi pasábamos de la de 40º a la de 39ª y así. Tenían unos chorros espectaculares para hacerse unos buenos masajes en la espalda. A Javi le vino bien, ya que de tanto pechar la casa rodante tenía el hombro un poco dolorido.

El sábado nos lo tomamos para escribir nuestros proyectos de documentales, ya que presentamos a un concurso en Cánada (Altercine) y nos habíamos puesto el objetivo de presentar dos, así que nos quedamos en el camping escribiendo y jugando con Tahi. En un momento, Blanca, la dueña del camping nos vino a preguntar si los podíamos ayudar en la fiesta del día del niño, que era al otro día. Nosotros teníamos pensado ir a las termas pero una fiesta, es una fiesta, así que cambiamos nuestros planes. Blanca ya tenía un traje de payasa listo para que me anime a ponérmelo. “Y bueno, si a esta edad no me animo…”. Así que al otro día festejamos el día del niño con los chicos del pueblo.
Fue una fiesta muy linda. Para Tahi fue divertido porque se enganchó en todos los juegos que pudo. La idea de Blanca y sus amigos era ofrecerle a los chicos juegos que ya casi no se juegan, como la carrera de embolsados, la cinchada, la carrera de carretillas. Fue lindo recordar todos esos juegos y compartirlos con Tahi y los otros nenes. Creo que como payasa tuve un papel bastante digno, bailando y tratando de organizar a los chicos que todos querían jugar al mismo tiempo.
Hace tiempo que Tahi viene pidiendo que quiere tener un bebé de juguete (aclaro de juguete porque mi comentario en facebook dio lugar a imaginarlo de carne y hueso je je!) y esta vez para el día del niño fue lo que pidió. Ahí me di cuenta como uno está también contaminado con los prejuicios de la sociedad al establecer que juguetes son para nenes y cuáles para nenas. Pero sólo hacía falta escuchar a Tahi en su deseo y él lo expresaba muy claro: “Yo quiero un bebé porque yo voy a ser el papá”. Así que con Javi recorrimos las jugueterías de Fiambalá y finalmente encontramos a la futura Guayra. También quería un camión de basura. Lo gracioso fue que la mujer de la juguetería envolvió al camión con un moño azul y al bebé con un moño rosa.
Tahi estaba super contento con sus regalos. Nos quedamos un día más en Fiambalá y nos fuimos otra vez a las termas. No sabemos cuándo volveremos así que había que aprovechar. No fue un día tan lindo como el otro, estaba más fresquito pero igual pileteamos a full. Así relajados a más no poder, al otro día emprendimos viaje a nuestro próximo destino Tinogasta.







16 de agosto de 2012

Famatina 5 años despues

En Famatina también habíamos estado 5 años atrás. Así que llegamos buscando aquellas caras, aquel corte en el que nosotros habíamos estado.  Y las encontramos. El corte un poco más abajo, cuestión que a nosotros nos facilitó para poder llegar con la casa rodante y pasar la noche allí, sino más arriba (como era antes) se nos hubiera complicado. Las caras, algunas las mismas, otras nuevas pero el pueblo de Famatina sigue presente en su lucha. Ya llevan 7 años y ahí están con la misma fuerza resistiendo. Por supuesto que el corte es selectivo, como ellos dicen “el pueblo argentino es bienvenido”. Le cortamos a la empresa y al gobierno, que son los que quieren dañar el lugar.
 
Y caminar por las calles de Famatina es respirar conciencia, lucha. En casi todas las casas, negocios, restaurantes se ven banderas, leyendas, pintadas de “El Famatina no se toca”. Hasta en la iglesia del pueblo, ya que el cura también los apoya. El trabajo de concientización que ha hecho la gente de la Asamblea es admirable. Ellos conocen muy bien lo que es la minería a cielo abierto, de repente se han tenido que informar, han tenido que investigar y palabras como lixiviación, cianuro y dique de cola han pasado a ser parte de su vocabulario cotidiano. Porque también saben que sin información es más fácil que los quieran convencer. Pero la conciencia y el amor por el lugar son mucho más fuertes que cualquier otra cosa. Y la verdad que un mira esos cerros, ese paisaje y no puede creer que haya alguien que se le ocurra dinamitar todos esos colores, ese equilibrio. La gente en Famatina sí que la tiene clara, ellos no quieren vivir de la minería y eso es lo cualquier gobierno tendrá que respetar.

Banda Florida y Cuesta de Miranda

 A Natalia y el Loro los conocimos hace 5 años en Guandacol en una Asamblea organizada por los vecinos en la biblioteca. Pasamos poquitos días juntos pero a nosotros nos quedó la idea de que si volvíamos a pasar por ahí, ellos eran gente para visitar y seguir charlando. Después de todo este tiempo, llegamos a su casa con Tahiel y ellos nos esperaban con Famatina y con Salvador en camino. Viven en un lugar hermoso, rodeado de cerros colorados con la tierra fértil para sembrar y criar animales. De hecho, la casita rodante la dejamos enfrente del gallinero así que tuvimos despertador natural las dos noches que nos quedamos ahí.
Tahi y Famatina se hicieron amigos en el poco tiempo que pudimos compartir.  Nos despedimos y nos pasaron las indicaciones para conocer algunos lugares por ahí cerca. Ellos ahora viven en Banda Florida, un pueblito chiquito cerca de Villa Unión.
Luego de recorrer los alrededores partimos hacia la cuesta de Miranda. Teníamos mucha ansiedad ya que nos habían dicho que había que ir con mucho cuidado. En Jáchal, Javi ya había recibido algunas clases de cómo manejar en cuestas. Al principio fuimos bárbaro, el camino está ensanchado y poder ir disfrutando del paisaje que la verdad que es único. Hasta que en un momento el tema se puso un poco difícil. La noche anterior había llovido un poco y arriba había caído agua nieve.  Ya casi en la última subida, el camino se puso pantanoso. En un momento, las ruedas del auto parecía que patinaban y atrás venía la casita siguiéndonos como podía. “Vamos, vamos, sigamos, sigamos”, me salió decir pa alentar a Javi que estaba un poco nervioso y pasamos. Llegamos a un lugar amplio, sin precipicio y ahí estacionamos un rato para calmar los nervios. Las patitas nos temblaban y con la excusa de que Tahi toque la poca nieve que había alrededor, nos quedamos un rato ahí. Pensábamos que ya había pasado lo peor, pero se venía la bajada. Y la adrenalina volvió al camino. En esta parte el camino estaba muy angosto, por suerte íbamos del lado de la montaña pero igualmente, los nervios se apoderan de todo el cuerpo y uno se pone pendiente del camino y casi ni disfrutar del paisaje que podíamos. Pero bueno, finalmente la pasamos exitosamente, Javi se recibió de conductor en cuestas pero seguramente que la vuelta a San Juan será por otro camino!!!



En Jáchal visitando amigos


 Jáchal es un lugar donde es difícil poder precisar cuántos días nos vamos a quedar. Aunque sean varios, siempre son pocos para poder compartir historias, salidas, asados y vinos.
En esta oportunidad nos quedamos en la casa de un amigo y pudimos guardar la casita rodante en un galpón cercano. Aunque después de más de 2 meses de estar viviendo en ella, la extrañábamos. Sobre todo Tahi que no entendía por qué no dormíamos ahí.
Pasamos unos días bárbaros en Jáchal visitando amigos. Con Pedro pudimos ir a conocer lugares que todavía no habíamos visto. Así descubrimos la Cienaga, un paisaje rojizo bordeando el río y nos tomamos unos mates a orillas del Río Jáchal antes del Dique Pachimoco, donde todavía corre agua, ya que después del dique el agua es llevada para regadío y el río desaparece.
Tahi disfrutó de caminatas, subidas a los cerros y juegos con nuevos amigos. La misma naturaleza como gran escuela, sin olvidarnos del gran guía que fue Pedro. Junto a él, Tahi aprendió a escuchar el sonido de los peces, del río y del viento. Y pudo ver cómo el sol se despide con sus últimos rayitos detrás de la montaña.
El broche de oro fue el viernes a la noche, donde en 1800, un barcito moderno frente a la plaza se juntaron los grandes artistas de Jáchal y de San Juan. Afortunadamente pudimos estar ahí para disfrutar de las canciones de Rubén González, Daniel Giovenco y Marcelo Pájaro Caballero. Y esa noche tuvimos el privilegio de entre sueños escuchar la serenata que estos tonaderos nos hicieron en nuestra ventana, eso sí qué nadie pregunte qué hora era ni hasta qué hora se quedaron cantando por ahí. 
Nos despedimos de los grandes amigos con promesas de volver pronto……………



Estuvimos de cumpleaños!!!

Estuvimos de cumpleaños. Juana Videla cumplió según lo que acusa el documento 92 años. Según sus hijos y hermano tal vez un poco más, ya que el que la anotó en el Registro Civil fue su marido para poder casarse.
Para la familia es el acontecimiento del año, es que todos sus hijos, sobrinos, nietos y bisnietos se juntan en lo de Nardo y Marcelo para festejar. La familia viaja desde Mendoza y desde Punta del Agua para hacerse presente. En esta fiesta no falta la comida, la bebida y por sobre todas las cosas guitarreros para alegrar la tarde y alentar hasta los más tímidos pa animarse al baile. Así que al ritmo de las cuecas y gatos las parejas colmaron el patio central de la casa.
Para nosotros fue importante conocer a otros primos y hermanos de Nardo,  Marcelo y Sergio, como así también al hermano de Juana, Juan Videla de 84 años, de historia lagunera en sus venas. Juan mantiene vivo el recuerdo de su dura infancia y también el legado huarpe.  De esta manera nuestra amistad con la familia Morales se va afianzando cada vez más y el viaje que haremos en septiembre al desierto profundo va tomando forma. Quizás Juan sea parte del viaje y nos cuente una de sus tantas historias.