16 de agosto de 2012

En Jáchal visitando amigos


 Jáchal es un lugar donde es difícil poder precisar cuántos días nos vamos a quedar. Aunque sean varios, siempre son pocos para poder compartir historias, salidas, asados y vinos.
En esta oportunidad nos quedamos en la casa de un amigo y pudimos guardar la casita rodante en un galpón cercano. Aunque después de más de 2 meses de estar viviendo en ella, la extrañábamos. Sobre todo Tahi que no entendía por qué no dormíamos ahí.
Pasamos unos días bárbaros en Jáchal visitando amigos. Con Pedro pudimos ir a conocer lugares que todavía no habíamos visto. Así descubrimos la Cienaga, un paisaje rojizo bordeando el río y nos tomamos unos mates a orillas del Río Jáchal antes del Dique Pachimoco, donde todavía corre agua, ya que después del dique el agua es llevada para regadío y el río desaparece.
Tahi disfrutó de caminatas, subidas a los cerros y juegos con nuevos amigos. La misma naturaleza como gran escuela, sin olvidarnos del gran guía que fue Pedro. Junto a él, Tahi aprendió a escuchar el sonido de los peces, del río y del viento. Y pudo ver cómo el sol se despide con sus últimos rayitos detrás de la montaña.
El broche de oro fue el viernes a la noche, donde en 1800, un barcito moderno frente a la plaza se juntaron los grandes artistas de Jáchal y de San Juan. Afortunadamente pudimos estar ahí para disfrutar de las canciones de Rubén González, Daniel Giovenco y Marcelo Pájaro Caballero. Y esa noche tuvimos el privilegio de entre sueños escuchar la serenata que estos tonaderos nos hicieron en nuestra ventana, eso sí qué nadie pregunte qué hora era ni hasta qué hora se quedaron cantando por ahí. 
Nos despedimos de los grandes amigos con promesas de volver pronto……………



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