3 de octubre de 2012

Sólo pienso en liberar… Andalgalá!!!



Parece que Andalgalá siempre necesito ser liberada. Si bien hace 15 años la gente recibió con aplausos a las máquinas que anunciaban el comienzo de la minería a cielo abierto en la ciudad, hoy ya todos han podido comprobar que el progreso que prometían nunca llegó y que solamente les ha llegado el saqueo y la persecución a todos los que se animan a decir las cosas como son. Los aplausos son para la gente, para la asamblea del Algarrobo que diariamente lucha y concientiza para que estas empresas no sigan avanzando.
Hace varios años que algunos vecinos comenzaron a darse cuenta de que las cosas no estaban funcionando como la empresa había prometido y se agruparon como Vecinos Autoconvocados para ir concientizando a los demás. Pero cuando la gente se enteró del proyecto minero “Pilciao 16”, el cual está pautado para que la mismísima plaza de Andalgalá sea el centro de las explosiones, fueron muy pocos los que se quedaron en sus casas. La mayoría de los vecinos se comprometieron con la lucha, no les iban a entregar a estas empresas sus hogares, el lugar donde nacieron y donde eligen vivir. Así se formó la Asamblea El Algarrobo, alrededor de un árbol que ha sabido escuchar tantas palabras, tantos latidos y lamentablemente tantos tiros.
Hoy la Asamblea ha crecido enormemente, los vecinos han construido hasta una radio que se ha convertido en uno de los pocos medios en los que se puede informar y hablar del tema.
Para nosotros Andalgalá fue uno de los lugares más lindos de Catamarca. Finalmente conocimos a Martín Musarra, quien venía siendo nuestro guía en todos los otros lugares. No hicieron falta muchas presentaciones, su rostro acristianado es inconfundible, por algo todos lo llaman “El Cristo”. El nos presentó a Aldo, quien nos cedió parte de su terreno para parar con nuestra casita. Y ahí conocimos el centro del universo: Chaquiago! Un lugar hermoso por donde se lo mire, con una plaza rodeada de árboles, con juegos de madera para los niños.  
La Asamblea El algarrobo queda a unas pocas cuadras así que nos acercamos caminando. Ahí también conocimos a Alejandro con quien charlamos algunas horas y nos dio un panorama de toda la situación. La verdad que uno se queda con una sensación de impotencia terrible pero por suerte los vecinos te dicen que vale la pena, que hay que seguir, que la lucha es lo único que tienen seguro y que nadie se las va a sacar.
Con Aldo conocimos unos lugares hermosos.  Fue nuestro guía hacia La Toma y Choya, un lugar más lindo que otro. También compartimos noches de guitarreadas, donde nos animamos a cantar algunas zambas y chacareras. 
Todos los sábados los vecinos de Andalgala se juntan en la plaza de la ciudad y siguen con el trabajo de concientización sobre los daños que causan estas empresas mineras. A medida que pasa la tarde se van acercando más y más vecinos. A la noche ya están todos preparados para realizar la caminata por las calles del pueblo. No podíamos perdernos este encuentro con la gente así que el sábado ahí estuvimos. Llevamos nuestro docu “Jáchal, cuando ya nadie te nombre” y se proyectó ahí en la plaza. Al rato la gente ya estaba preparada para la caminata. Tahi estaba entusiasmado que iba a participar, enseguida quiso agarrar un lado de la larga bandera argentina que se comenzó a desplegar y así fuimos llevándola junto a todos los vecinos por las calles de Andalgala. La caminata se convirtió en una fiesta de bombos, cantos y silbatos; una vez más demostrando que las luchas llevan alegría a los pueblos.  Para nosotros fue emocionante ver a Tahi compenetrado en su tarea de caminar y llevar la bandera. Esta fue su primera marcha, ojala que en su pequeña cabecita quede la idea de que cuando la gente se une puede realmente realizar cambios.
Al otro día partimos para San Juan pero obviamente previo almuerzo de despedida con unas verduritas al disco riquísimas. Nos fuimos felices de haber conocido gente nueva, querida que ojala volvamos a ver muy pronto. 



 

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