9 de agosto de 2013

Desde nuestra ventana




Muchas personas tienen la costumbre cuando se van de viaje o de vacaciones, de retratar las vistas que tienen desde las distintas ventanas de los lugares que van visitando.
“Esto es lo que se veía desde la ventana del hotel, del departamento…” es una frase que escuchamos  a  menudo cuando alguien nos muestra las fotos de sus vacaciones.  
No queríamos ser menos y se nos ocurrió inaugurar esta sección en el blog contando las distintas vistas que tenemos desde las ventanas de nuestra casita.
Si bien hay varias ventanas, cada una con su vista diferente, para empezar elegí  ésta. La de los juegos de la Granja Tía Nora.
Y por supuesto que esta vista me lleva a hablarle directamente a ese peque hermoso de campera roja que está ahí subido a los juegos.
Estoy sentada a la mesa. Es de tarde, ya hemos jugado a varias cosas y de repente me decís: “yo ya vengo, voy a los juegos”. Entonces aprovecho y me pongo en la compu a leer cosas pendientes.
De repente levanto los ojos y te veo jugando con otros chicos. Solo, con tus tiempos y con tus palabras te hiciste un amigo. No hay nada más lindo que ver a un hijo disfrutar jugando, inventando historias, haciendo hablar a los muñecos…
Ahí te veo que venís corriendo a contarme algo. “Mamá me hice un amiguito, me voy a jugar!!!”. Y me encanta escuchar estas palabras, verte la carita con esa sonrisa que no entra de tan grande! Después pienso que este es un signo de estar creciendo, de estar buscando tu lugar, tu forma de ser. Quizás hace un tiempito me necesitabas como interlocutora pero a medida que pasa el tiempo, te vas independizando. Esto me pone muy feliz y orgullosa. No me gustan las etiquetas pero a veces las palabras salen y una se arrepiente después de haberlas dicho, “es tímido”, “tiene vergüenza”. No sé por qué las madres tendemos a etiquetar a nuestros hijos, muchas veces en simples charlas de plaza, “ah no, mi hijo es muy sociable”, “mi hijo es muy independiente”, “al mio le cuesta un poquito”.  Si nos ponemos a pensar nosotros mismos no somos los mismos en los distintos lugares que seguramente frecuentamos. Habrá lugares donde nos sentimos más a gusto y charlamos por demás y habrá otros donde pasamos por tímidos!
Por eso hijo, agradezco que vos sólo con tus actitudes me has enseñado que cada uno tiene sus tiempos y necesidades, y que eso de las etiquetas me lo guardo para la ropa!
Parece que los juegos han terminado porque acá venís otra vez corriendo, los cachetes colorados y los pelos transpirados. “Má, se fueron los nenes, vamo´ a ver unos videítos?” y ese tono sanjuanino que te sale que se te mezcla con el porteño y bueno, no me queda otra que terminar este post y comerte la carita a besos. Aunque como ya estas más independiente y grande, ya tanto no te gustan mis besos. Y bueno… pero en eso me cuesta respetarte!  Je je.