11 de junio de 2017

Visita a los Uros

Domingo 14 de mayo 2017 visita a las Islas flotantes de los Uros. El viaje a las Islas desde Puno seran unos 20 minutos en lancha. Con unos S./25 tomamos la embarcación rumbo a las Islas. Los totorales van creciendo a medida que nos adentramos al Lago. Cuando vamos llegando algunos carteles alertan al capitan que aminore velocidad. Pasamos unas primeras casas y seguimos un poco mas. De repente los motores se apagan y nós acercamos a una Isla llamada Tata Inti Santiago. En ella nos bajamos después que hagan sonar las bocinas del barco llamando asi a las mujeres del islote para que se acerquen a darnos la bienvenida. La primera sensación al pisar la totora es como caminar sobre algo esponjoso, suave, extraño para mis pies. Caminamos hacia el centro y nos reunimos con los demás pasajeros en un círculo donde la presidenta de la comunidad, unas 9 familias la conforman, nos cuenta la historia de como fabrican su Isla. Las raíces de la totora son la base de la Isla que amarradas con palos y sogas las dejan enraizar durante 5 meses para que se forme un solo bloque. Luego con la totora y de forma cruzada arman lo que será el piso y al que continuamente iran rellenando.

Caminan descalzas en su gran mayoría mujeres son las que al menos se presentan al grupo y son ellas las encargadas de vender sus artesanías. De forma muy simple y alimentados por energía solar viven en chozas un poco más elevadas que el piso por la humedad que en él hay. Anclados con palos y sogas (en este caso 8) sujetan la Isla para que no navegue las aguas frias del Lago. El Lago Titi, puma; kaka, piedra en quechua une a dos países vecinos, hermanos. Bolivia y Perú. Quiza para generar un clima de humor o no se, la presidenta desliza un chiste deleznable, acotando que ellos se quedan con el titi y Bolivia con la caca.... A partir de ahi una mezcla entre fastidio y bronca se genero en mi. Es como cuando dejas de ver el títere y comenzas a prestar mas atención en los hilos y el titiritero, se pierde indefectiblemente la magia. Quiza con esa visión no pude dejar de ver el negocio que rodea a las Islas. Una lastima pensé, pero ahora que estoy sentado ya en el barco que nós regresa a Puno, digo quien soy yo para juzgarlos, si apenas estuve dos horas y ellos una vida intentando no hundirse...


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