30 de octubre de 2017

Crónicas de nuestro viaje al Valle Sagrado III (Ingreso a Machu Picchu)

Seis km separan al pueblo de Aguas Calientes de Machu Picchu, la ciudad sagrada. Seis km en subida. Si bien el bus es caro, nuestros cuerpos más que nuestros bolsillos nos pidieron que lo paguemos. Y les hicimos caso. Tomamos la decisión de hacer la vuelta caminando ya que era en bajada.
Ya habíamos decidido comprar las entradas para poder ingresar a la ciudadela después de las 13.00 hs, que son más baratas. Así que nos levantamos tranquilos, fuimos a desayunar al mercado y dimos unas vueltas por las callecitas cercanas a la Plaza de Armas.
Alrededor de las 12.30 nos subimos al bus. Llegamos un ratito antes de las 13.00 hs y pudimos pasar perfectamente.
Machu Picchu es imponente, perfecta y se respira una energía especial. Afortunadamente esa energía no es opacada por todo el comercio armado a su alrededor. Creo que los visitantes se sienten un poco mejores personas cuando están allí.
Hugo, el director de la Escuela Tikapata (donde habíamos dejado la casita) nos lo dijo.
-       Si van a Cusco y a Machu Picchu van a volver mejores personas, mejores padres.
¿Será así? Los que han estado por ahí nos podrán compartir sus experiencias. A mí me gusta pensar que si, que Hugo tuvo razón y que uno vuelve más feliz y con más conocimiento. Algún mensaje de nuestros ancestros nos llevamos cada uno de los que visitamos ese lugar.
Creo que uno de los principales mensajes es seguir confirmando que todo es posible si nos lo proponemos. Cuando fui la primera vez con mis amigas Vivi y Ceci, se despertó en mí el interés por conocer más de las culturas originarias. Ahora en familia lo reconfirmé. 
Recorrimos la Ciudadela, pero era difícil ver todo. Sacamos fotos, filmamos y charlamos con la gente. Escuchamos guías ajenos para hacernos nuestro propio relato. Nos llenamos de energía, confirmamos que valió la pena el esfuerzo y decidimos emprender la vuelta ya que nos esperaban los 6 km de bajada. Quizás si uno está solo se queda todo el día subiendo y bajando, tratando de abarcar lo más posible, pero con los chicos el tiempo que estuvimos estuvo bien.
Hay un camino armado que tiene escalones bastante grandes. Javi llevaba a Inti dormida así que terminó con la espalda y las rodillas molidas. Tahiel, muy decidido, iba siempre adelante diciendo por donde seguía el camino y alertando ante cualquier dificultad.
Conocimos a unos chicos argentinos que nos ayudaron a llevar algunas cosas y otra vez llegamos a Aguas Calientes con lluvia, cansados y de noche.
Nos dolía cada parte de nuestro cuerpo y todavía nos faltaba los 12 km de vuelta. Pero lo habíamos logrado. Esa noche compramos fruta y comida en el mercado y nos quedamos mirando un poco de tele en el hostal.
Al otro día averiguamos para mandar la mochila con algunas cosas por tren y así ir más livianos, pero al no haber depósito en Hidroeléctrica, esperaban hasta las 16 hs y sino retirabas las cosas las volvían a mandar para Aguas Calientes. No podíamos asegurar llegar antes de esa hora, así que después de hacer un desayuno/almuerzo potente y tomar unos mates, emprendimos la vuelta… con lluvia!!!
¡Tardamos 6 horas! Hicimos muchas paradas y por momentos el cansancio ganaba y aparecía el mal humor y la paciencia que se va cuando uno más la necesita. Pero ahí estaba nuestra cordura y nuestra alegría para rescatarnos y volver a sentir el disfrute de viajar en familia.
Cuando llegamos al puente para cruzar el río, sentí un alivio… ya quedaba poco. Ya estaba oscureciendo, pero por suerte encontramos el camino que no habíamos visto a la ida y llegamos ya de noche a Hidroeléctrica.
Había unas kombis esperando para llevar pasajeros a Santa Teresa (que era donde habíamos dejado el auto) y ahí nos sentamos sin pensarlo. Allí, en Santa Teresa nos reencontramos con nuestro autito y el hombre del camping donde se había quedado estos días, nos recomendó un hostal barato.
Mucha gente nos había hablado de las termas de Santa Teresa como broche de oro para esta travesía. Y así fue.
Después de desayunar un jugo riquísimo en el mercado, nos fuimos a las termas a recomponer un poco nuestros cuerpos. Mejor cierre no pudimos tener. Disfrutamos mucho del agua calentita, nos relajamos y emprendimos la vuelta hacia el valle sagrado. Quizás mejores personas, quizás mejores padres pero seguro más completos.







2 comentarios:

  1. Reservamos con un mes de anticipación una visita a Machu Picchu y la caminita a la Montaña de Siete colores y todo salió como lo conversamos.
    Nos esperaron en el aeropuerto y nos trasladaron a nuestro hotel.
    El tour por la ciudad de cusco hermoso ! y Machu Picchu ni que decir, todo fantástico.
    Nos sorprendió mucho el tour a la montaña de siete colores, algo nuevo y recomendado.
    www.machupicchu-viajes.com/

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  2. Si hermoso lugar super recomendable ! Nos quedola montaña de siete colores para otro viaje

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