29 de octubre de 2017

Ecuador: de Arenillas a Loja

Ecuador es uno de los países más chicos de Sudamérica, es como si lo hubiesen arrugado, nos dijeron una vez, si lo estiraran… quizás ahí si no tendría tantas subidas, bajadas, curvas. Llegamos a este país con la idea de poder recorrerlo lo más que podamos. Sabíamos de sus subidas y bajadas, pero no sabíamos cómo iba a responder el Gran León llevando la casita por esos caminos.
Mirando un poco el mapa, armamos una ruta tentativa con la idea de ir consultando cómo estaban los caminos.
Al poco tiempo de cruzar a Ecuador, el camino se torna cada vez más verde. Y yendo para la sierra, más verde todavía.
Entramos por Huaquillas y nos fuimos hacia Loja. La primera noche paramos en la plaza de Arenillas. Allí, mientras la gente se acercaba a la misa, pudimos hacer nuestros primeros pocos dólares.
Al otro día salimos camino a Loja y si bien el auto iba a gusto, también nos tocaba ir muy despacio en las subidas, así que decidimos hacer noche en Velacruz y seguir viaje al otro día. Eran nuestros primeros días en un nuevo país y todavía había que acostumbrarse a la nueva moneda, los nuevos precios, las nuevas comidas y, sobre todo, los nuevos caminos.
Llegamos a Loja al día siguiente buscando el Parque Jipiro, lugar donde nos habían recomendado para parar. El parque nos encantó, muchos juegos para los chicos, un río, internet, baños. Todo genial. Teníamos el contacto del Director de Cultura y queríamos ver la posibilidad de hacer algún taller o poder proyectar nuestros documentales.
En la Casa de la Cultura nos recibieron de maravillas. Enseguida se engancharon con todas las propuestas que llevamos y como íbamos a ir a Vilcabamba, también nos consiguieron lugar para proyectar ahí.
Nuestra propuesta de taller sigue siendo la de hacer un cortometraje en 3 días. Ya lo habíamos hecho en Perú, pero está iba a ser la primera vez en Ecuador. Nos pidieron que hiciéramos un video para promocionar y nos entusiasmamos con la idea.
Uno de los días que estuvimos en el Parque Jipiro, se acercó una familia a saludarnos. Querían saber más detalles del viaje y quizás también buscaban un empujoncito para animarse ellos a salir a las rutas. Con Jorge, Eli y sus niños charlamos un rato. Tahiel enseguida comenzó a hacer algunos trucos de magia a sus hijos. En unos minutos éramos todos amigos de toda la vida. Nos invitaron a ir a su casa y arreglamos para hacerles una visita, luego de dar el taller de cine y de nuestra visita a Vilcabamba. Nos pasamos los contactos y nos despedimos. Al ratito, mientras con Javi pensábamos que íbamos a cocinar, se aparecieron nuevamente con un pollo y papas fritas para almorzar todos juntos. La verdad que nos alegraron el día, seguimos charlando de viajes, de rutas e hicimos planes de futuros encuentros.
Nos fuimos unos días a Vilcabamba y volvimos a Loja para proyectar Vientos de Albardón y realizar el taller. Fueron dos experiencias muy enriquecedoras. A la proyección se acercó bastante gente y tuvimos la sorpresa de contar con la presencia de Jorge y familia y de unos chicos que ya habían visto el documental en Vilcabamba.
Y al taller concurrieron 14 personas. Hasta el momento fue el taller al que más gente asistió y nos sentimos de maravillas. Se armó un grupo muy lindo. Y la energía fluyó. La propuesta consiste en que entre los asistentes se elija la historia a filmar al otro día. Justo esos días se estaba conmemorando la fiesta de la Virgen del Cisne. Mucha gente peregrina hacia Loja cumpliendo promesas o haciendo pedidos a la virgen. En el corto que se realizó en el taller se pudo plasmar algo del espíritu que recorre esos días en los alrededores de la iglesia de la ciudad.
Nosotros cumplimos nuestra promesa de visitar a Jorge y familia a su casa a Catamayo. Así que dejamos nuestra casita rodante en Loja y volvimos unos kilómetros atrás para pasar unos días con nuestros nuevos amigos.








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