14 de noviembre de 2018

Con Alma Bohemia

En este viaje aparecen personas increíbles. 😲
Cuando pensamos que es imposible, ahí están ellos para demostrarnos que todavía la gente confía y que podemos ayudarnos entre todos.
Cuando nos dijeron que se habían doblado las válvulas del motor del #GranLeon 🦁, no sabíamos que íbamos a hacer, sólo se conseguían en Argentina y un envío desde allá a Panamá era muy caro.
Publicamos en un montón de grupos preguntando si alguien viajaba y podía traernos los repuestos. Muchos nos contestaban que estábamos locos, que nadie se iba a arriesgar por unos desconocidos y nos trataban de ingenuos. Pero nosotros sabíamos que alguien iba a aparecer.
Muchas personas ya nos habían ayudado y esta vez no podía ser de otra manera.
Y... por supuesto que apareció!! 🙋‍♂
Facundo Federico, no sólo nos ayudó a conseguir todos los repuestos, preocupándose porque sean los que realmente iban, sino que los compró y los llevó con él en su mochila hasta Bogotá. Iba a llegar a Panamá en unos días, entonces decidimos que nos hiciera el envió desde Colombia, así aquí ya podíamos empezar a arreglar el auto. Con la encomienda nos mandó un regalito sorpresa que posteamos hace poco en la página de Facebook
🍾
Estuvo siempre pendiente de todo y finalmente nos conocimos cuando llegó a Panama hace unos días. Todavía el León no había arrancado y no pudimos recibirlo con el motor andando pero si pudimos abrazarlo y hacerle saber que gracias a él las cosas resultaron más fáciles. 🙏🙏
Pero ahí no termina todo. Sólo lo vimos esa noche porque su viaje continuaba hacia Costa Rica junto a su amigo Leo con el que compartimos también la charla, en el hostal donde se hospedaron ese día. Siempre seguimos en contacto. En una de esas conversaciones le comento al pasar que Javi estaba mirando el partido de Atlanta. 😍

Al toque me contesta: ¿son de Atlanta? 😱
Resultó que su papá es fanático como lo son estos viajeros y por supuesto que con Javi se conocían. La frase, "el mundo es un pañuelo" ya nos va quedando chica con tantas historias lindas. Pero evidentemente había algo más que nos unía. Había historias, anécdotas pero sobre todo pasión.
- Tengo unos llaveros que me dio mi viejo para llevarle a unos amigos, si sabía les daba uno - me dijo Facu.
- No te preocupes, ya esta historia es increíble así.
Pero Facundo no se iba a quedar con las ganas.
Qué lindo es saber que ese llavero nos está esperando en La Fortuna, Costa Rica.
Gracias Facu!